Ibsen

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Catilina

Catilina fue la obra con la que Ibsen debutó como dramaturgo. Fue escrita a lo largo de los tres primeros meses de 1849. Los primeros apuntes deben haberse realizado a finales de 1848. Entonces, Ibsen tenía tan sólo 20 años (cumplió 21 el 20 de marzo de 1849) y era ayudante del farmacéutico Lars Nielsen en Grimstad. Ibsen se trasladó a Grimstad en 1844 donde residió hasta 1850.

Escribió la obra por las noches. En el prólogo de la segunda edición de la obra (1875), Ibsen relata:

«De mi patrón que era un hombre bueno y decente, pero completamente absorbido por su negocio, debía robarle tiempo para estudiar, y de esas horas robadas de estudio debí nuevamente robar momentos para escribir. Por tanto, no quedaba más que la noche para escribir. Creo que ésta es la causa inconsciente de que casi todo el argumento de la obra se desarrolle de noche».

Ibsen compaginó el trabajo como aprendiz de farmacia, y posteriormente como ayudante farmacéutico, con los estudios secundarios que le permitirían acceder a la universidad. Con este objetivo recibía clases privadas de latín y estudió, entre otras cosas, Catilina de Salustio y Las catilinarias de Cicerón.

«Devoré esas escrituras», relata Ibsen en el prólogo de la segunda edición, «y pocos meses más tarde mi manuscrito estaba concluido. Como se deriva de mi libro, ni siquiera compartí las ideas de los dos antiguos escritores romanos sobre el carácter y el modo de actuar de Catilina y aún sigo creyendo que debe de haber tenido algo grande o importante ese hombre con el que Cicerón, el infatigable portavoz de la mayoría, consideraba inconveniente reñir, antes de que las cosas hubieran tomado un rumbo y de que un ataque ya no fuera peligroso. También se debe recordar que existen pocos personajes históricos cuyo renombre haya estado más exclusivamente en el poder de sus contrincantes que el de Catilina».

La primera edición
Ibsen leyó Catilina a sus dos amigos más cercanos en Grimstad, Christopher Due y Ole Carelius Schulerud, que le mostraron su entusiasmo. El manuscrito de Ibsen era un borrador, probablemente el primero y el único elaborado. Due creó una copia de este manuscrito que, a su vez, Schulerud llevó a Cristianía para entregarlo en el Christiania Theater y, posteriormente, publicarlo como libro. Sin embargo, la respuesta fue negativa.
En el prólogo de la segunda edición (1875), Ibsen escribe:
«La dirección del teatro, que rechazó mi obra de manera educada y decidida, devolvió la obra a mi amigo. Éste, a continuación, llevó el manuscrito de librero en librero, pero cada uno de ellos se pronunció en el mismo sentido que la dirección del teatro. La mejor oferta consistía en cobrar una suma determinada para imprimir la obra sin pagar ninguna remuneración».

No obstante, Schulerud no se rindió hasta ver la obra de su amigo publicada. Con la ayuda de una cantidad de dinero que había heredado, logró que el librero P. F. Steensballe de Cristianía publicara Catilina a comisión. La obra se publicó bajo el pseudónimo Brynjolf Bjarme el 12 de abril de 1850 en una edición de 250 ejemplares.

El libro fue reseñado en cuatro lugares y las críticas fueron relativamente benévolas, pero la venta era lenta. Tan sólo se vendieron 40 ejemplares durante el primer año.
El propio Ibsen explica el destino despiadado de la edición en el prólogo de la segunda edición:

«No se vendieron muchos ejemplares de la modesta edición. Sin embargo, mi amigo guardaba una parte de los ejemplares bajo su custodia y recuerdo que una noche, cuando el estado de nuestra economía doméstica común se encontraba en un estado lamentable [Ibsen y Schulerud compartían alojamiento en Cristianía de abril 1850 a octubre 1851, primero en una habitación de un ático en Vika y luego un piso en una casa de Møllergaten], convertimos el montón de material impreso en maculatura y lo vendimos felizmente a un vendedor ambulante. Los próximos días no nos privamos de ninguna de las necesidades básicas de esta vida».

No se sabe exactamente de cuántos ejemplares se trataba. Una parte de la edición estaba en manos del comisionista, Steensballe, y el resto de los ejemplares se hallaban repartidos en las librerías de todo el país. En 1876, cuando se publicó la segunda edición en la editorial Gyldendal, aún quedaban 55 ejemplares de la primera edición.

La segunda edición
El 20 de marzo de 1875 se publicó la segunda edición revisada de Catilina por Gyldendalske Boghandel (F. Hegel) de Copenhague. La edición constaba de 3 000 ejemplares.

El propio Ibsen había propuesto esta publicación a fin de conmemorar su 25.º aniversario como autor. Sugiere, en una carta enviada desde Dresde el 23 de noviembre de 1874,  la idea a Frederik Hegel, quien la acogió positivamente.

Las modificaciones realizadas por Ibsen en el manuscrito de Catilina eran, principalmente, de índole estilística. En el prólogo escribe:

«Decidí, por tanto, reelaborar estas escrituras de mi juventud de la misma manera que lo hubiera hecho entonces si el tiempo me lo hubiera permitido y las circunstancias hubieran sido más favorables. No obstante, no he tocado las ideas, las imágenes y el desarrollo del argumento. El libro sigue siendo el original, solo que ahora aparece en una forma más completa».

El estreno
Catilina se representa en pocas ocasiones. Desde la publicación de la primera edición hasta el estreno de la obra pasaron más de tres décadas. Cuando ocurrió, el 3 de diciembre de 1881 en el Nya Teatern de Estocolmo, no estaba basada en el texto de la primera edición sino en el de la segunda. Ludvig Oscar Josephson dirigió la representación.

El público mostró gran interés por la representación aunque los críticos en su mayoría fueron negativos.

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