Los pilares de la sociedad
Personajes de Los pilares de la sociedad
El cónsul Bernick.
La señora Bernick, su esposa.
Olaf, el hijo de ambos de 13 años.
La señorita Bernick, hermana del cónsul.
Johan Tønnesen, hermano menor de la señora Bernick.
La señorita Hessel, su hermanastra mayor.
Hilmar Tønnesen, primo de la señora Bernick.
El profesor Rørlund.
Rummel, empresario.
Vigeland, comerciante.
Sandstad, comerciante.
Dina Dorf, una joven que reside en la casa del cónsul.
Krap, oficial mayor.
Aune, capataz del astillero.
La esposa del empresario Rummel.
La señora del administrador de correos Holt.
La señora del doctor Lynges.
La señorita Rummel.
La señorita Holt.
Ciudadanos y residentes de la ciudad, marineros extranjeros, pasajeros del barco de vapor.
(Fuente: Hundreårsutgaven av Ibsens samlede verker, tomo VIII.)
Argumento
El cónsul Karsten Bernick es un empresario y propietario de un astillero acomodado de una pequeña ciudad portuaria noruega. Su éxito se debe a negocios más o menos deshonestos, pero goza de una buena reputación entre sus conciudadanos y es considerado un hombre con una alta moral. Está casado con Betty y tienen un hijo, Olaf, de trece años. En el pasado, el cónsul Bernick traicionó a Lona Hessel, su novia en la juventud, con el objetivo de acceder a la importante herencia de su hermanastra. Durante su período de compromiso con Betty, quince años antes del comienzo de la obra, fue descubierto en el dormitorio de su amante. Este suceso tuvo consecuencias dramáticas. Con el fin de evitar el escándalo, dejó que Johan, el hermano de Betty que estaba a punto de emigrar a los Estados Unidos, asumiera la culpa de lo sucedido. Asimismo, hizo correr el rumor de que Johan era culpable del robo de cierta cantidad de dinero, una historia inventada por el propio Brick para encubrir la insolvencia de su propia empresa. Al comienzo de la obra está planificando, junto con otros hombres prominentes, la construcción de un ferrocarril para la ciudad. Para ello ha comprado, en secreto, los terrenos por donde pasarán las vías de tren. Cuando Johan regresa de los Estados Unidos junto con su hermanastra Lona y amenaza con desvelar los secretos del pasado, pone a Bernick en un difícil apuro, ya que sus planes empresariales dependen de su reputación, irreprochable moralmente, como un pilar de la sociedad. Bernick bota un buque aun a sabiendas de que no está en estado de navegabilidad y descubre, una vez que ha zarpado el buque, que su propio hijo ha abandonado su casa y se encuentra a bordo del mismo. Johan le amenaza con vengarse cuando descubre cómo Bernick le ha convertido en chivo expiatorio en su ciudad natal y ha abusado de su lealtad. También regresa a América en el buque de Bernick, y se lleva a Dina Dorf, la hija de la mujer con la que Bernick en el pasado mantuvo una relación, para casarse con ella. Sin embargo, dice que va a regresar. Por tanto, el cónsul se da cuenta de que tres de sus familiares naufragarán con ese buque innavegable. Finalmente, resulta que el buque no ha zarpado. Bernick confiesa sus pecados, presionado y alentado por Lona Hessel, su novia de la juventud, en un discurso que ofrece a todos los ciudadanos que ha acudido a un acto para homenajearle como pilar de la sociedad. Invita a todos que juzguen, libremente, su grado de culpa y les insta a comenzar de nuevo dejando de lado la vida hipócrita que se ha cultivado en esa pequeña sociedad.
(Reproducido con permiso de Merete Morken Andersen, Ibsenhåndboken, Gyldendal Norsk Forlag, 1995.)